|
LIBRO DE VISITAS
Naturaleza poética.
Hay días en que es necesario escribir poesía. Como una explosión de mariposas en un aleteo de pájaro. Para que broten cada una a una sin necesidad de llamarlas. Ese sentimiento como el inicio de la poesía. Una terrible necesidad de llenar o vaciar, según sea el caso, toda el alma en una página. Que se desagüen cada retazo mal cortado de la vida. Entonces en esos paseos, es esos suspiros, en esos atardeceres solitarios, nos damos cuenta que toda la poesía del mundo no hará que ella vuelva. Porque la vemos continuamente, en la parada, en la casa, en la avenida. La vemos con otro semblante, con otra vida. Como esa poesía que nunca nos perteneció. Entonces su desaparición toma forma. Una forma extraña y lejana. Como un arcoiris visto desde arriba. Y la poesía no llega. No sale. Porque necesita inspiración, una dosis de placer y poco dolor. Los buenos versos no nacen de la buena vida, ni mucho menos en las mejores condiciones. Necesitamos ese estado bucólico para cerciorarnos que nos saldrá algo decente. Entonces, una chica,un chico, un beso, una despedida, una desilusión, un pensamiento fugaz son una de parte de la chispa que enciende la inspiración. Pero otras veces no es suficiente. Porque necesitamos una mano cálida, un atardecer en el pueblo, la sonrisa de una niño, el murmullo del río en el bosque o el canto de las aves al ocaso para entender y descifrar el idioma poético de la naturaleza. Los días que quisieramos escribir poesía, ella no está, no aparece en la punta del lápiz. Y realmente extraño escribir algunos versos, cuando la lluvia sigue imparable.
POR TU VISITA Y TU COMENTARIO

¡ Gracias amigo Christian ! |